Orientación clínica

No tenemos un estándar aplicable a varios pacientes. No clasificamos a los pacientes en grupos. Cada paciente es único aunque comparta con otros el mismo tipo de manifestación sintomática. Por eso, la atención es siempre particularizada según cada caso, única para cada paciente.

El discurso del paciente es, como su historia,  particular. Por eso el tratamiento no puede ser de otra manera que particularizado. De ahí que la orientación se modifica para cada uno, variando incluso a lo largo de cada trayecto terapéutico. No creemos que pueda hacerse de otro modo si pretendemos una clínica auténticamente individualizada.

Entendemos que el malestar es la manifestación de un conflicto que el sujeto no puede abordar o solucionar únicamente a través de la consciencia, dado que hunde sus raíces en una problemática inconsciente que lo divide. Por eso nuestra práctica apunta a solucionar el conflicto en el nivel en el que se produce, del que el síntoma es sólo la fachada molesta.

Desde la llamada telefónica, el camino trazado es el de la escucha. Proponemos abordar nuestros problemas a partir de lo que nos diferencia, a partir de la palabra.

En vez del camino que mayoritariamente se propone, el de no escuchar y, en consecuencia, medicar, nosotros nos guiamos por la atención a lo que el paciente tiene a bien comunicarnos desde la primera entrevista. Todo lo que se nos dice nos resulta extremadamente valioso. Primero, y quizás lo más fundamental, porque el decir, en sí, es un acto con alto potencial curativo. Ponerle palabras a nuestro malestar es el primer paso para poder tratarlo. Después, porque nos hace establecer una relación con lo que decimos y a quién se lo decimos. Sentir que uno habla a alguien que no está en la posición de juzgar sino de desanudar lo que nos hace tropezar, despliega las posibilidades de afrontar lo que hasta entonces nos paralizaba. Nuestra ética se sostiene en el registro mantener la estructura deseante  del paciente. Como decía Montaigne, en este mundo a veces tan absurdo, sólo Eros puede salvarnos.

La clínica psicoanalítica atesora ya más de cien años de experiencia clínica para afinar nuestra escucha y actualizarla cada día contigo. Por eso, primero, queremos escucharte.