Artículo sobre la obra de teatro de Beckett «No yo»

Salen las palabras lágrimas de tu locura

Nadie está preparado para No yo, una obra radical que lleva a escena lo irrepresentable. Es cierto que esto casi podría decirse de cualquier obra de Beckett, incluso del trabajo de toda escritura entendida desde una concepción poética, donde la palabra nos trae su propio nacimiento como palabra, su desgarro inicial. Pero en esta ocasión su parto ha sido fallido, todo fallido desde el origen. ¿Quién puede escucharla en su grito, cuando no solo no sabe de su sentido sino que ninguno alcanzará a dar cuenta de lo que ocurre? Beckett nos presenta esta escena en una obra límite dentro de su teatro, probablemente la más exigente, de la que él mismo llegó a albergar serias dudas sobre la posibilidad de su puesta en escena, pero una obra que cuidó con especial esmero, sintiendo que era la culminación, o al menos un hito en un proceso de depuración absoluta. Por fin llevaba a la experiencia teatral lo que llevaba años buscando, mostrar el objeto parlante en estado puro, recortado en la escena. Una boca hablada por su propio delirio, sin más acompañamiento que una figura que audita, a modo de espectador, la desesperación de un discurso que no puede acceder, propiamente nacer, a la primera persona. Solo en el título se dice, en negativo, el impronunciable yo.

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