Interpretando SIN, de Samuel Beckett

beckettPrimero, lectura obligada, el texto de Sin, que es aquí una traducción personal, pero en deuda con las versiones de Félix de Azúa y Loreto Casado, realizada en el contexto de las reuniones del Grupo de lectura de textos beckettianos que venimos sosteniendo en la asociación cultural Cruce Arte y Pensamiento contemporáneo desde hace ahora justo 3 años.

SIN, de Samuel Beckett

            Ruinas verdadero refugio por fin hacia el cual desde tan lejos tras tanta falsedad. Lejanía sin fin cielo tierra confundidos ni un ruido nada se mueve. Rostro gris dos azul claro cuerpo pequeño corazón palpitante solo en pie. Apagado abierto cuatro lados derribados verdadero refugio sin salida.

            Ruinas esparcidas confundidas con la arena gris ceniza verdadero refugio. Cubo todo luz blancura rasa caras sin traza ningún recuerdo. Jamás fue sino aire gris sin tiempo quimera luz que pasa. Gris ceniza cielo reflejo de la tierra reflejo del cielo. Jamás fue sino este sueño inmutable la hora que pasa.

            Maldecirá a Dios como en los días dichosos cara al cielo abierto el chubasco pasajero. Cuerpo pequeño cara gris rasgos raja y pequeños agujeros dos azul claro. Caras sin traza blancura rasa ojo en calma por fin ningún recuerdo.

            Quimera luz no fue jamás sino aire gris sin tiempo ni un ruido. Caras sin traza que casi tocan blancura rasa ningún recuerdo. Cuerpo pequeño compacto gris ceniza corazón palpitante cara a la lejanía. Lloverá sobre él como en los días dichosos del azul la nube pasajera. Cubo verdadero refugio por fin cuatro lados sin ruido derribados.

            Cielo gris sin nubes ni un ruido nada se mueve tierra arena gris ceniza. Cuerpo pequeño mismo gris que la tierra el cielo las ruinas solo en pie. Gris ceniza a la redonda cielo tierra confundidos lejanía sin fin.

            Se moverá él en la arena algo se moverá en el cielo en el aire la arena. Jamás sino en sueños el dulce sueño no tener más que un tiempo para hacer. Cuerpo pequeño bloque pequeño corazón palpitante gris ceniza solo en pie. Cielo tierra confundidos infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie. En la arena sin apoyo otro paso hacia la lejanía lo dará. Silencio ni un soplo mismo gris en todo cielo tierra cuerpo ruinas.

            Negro lento con ruina verdadero refugio cuatro lados sin ruido derribados. Piernas un solo bloque brazos pegados a los flancos cuerpo pequeño frente a la lejanía. Jamás sino en sueño desvanecido pasó la hora larga breve. Solo en pie cuerpo pequeño gris liso nada saliente algunos agujeros. Un paso en las ruinas la arena boca arriba hacia la lejanía lo dará. Jamás sino sueño días y noches hechos de sueños de otras noches días mejores. Vivirá de nuevo el tiempo de un paso volverá a ser día y noche sobre él la lejanía.

            En cuatro derribados verdadero refugio sin salida ruinas esparcidas. Cuerpo pequeño bloque pequeño partes invadidas culo un solo bloque raya gris invadida. Verdadero refugio por fin sin salida esparcido cuatro lados sin ruido derribados. Lejanía sin fin cielo tierra confundidos nada se mueve ni un soplo. Caras blancas sin traza ojo en calma cabeza su razón ningún recuerdo. Ruinas esparcidas gris ceniza a la redonda verdadero refugio por fin sin salida.

            Gris ceniza cuerpo pequeño solo en pie corazón palpitante frente a la lejanía. Todo bello todo nuevo como en los días dichosos reinará la desgracia. Tierra arena mismo gris que el aire el cielo el cuerpo las ruinas arena fina gris ceniza. Luz refugio blancura rasa caras sin traza ningún recuerdo. Infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie mismo gris en todo cielo tierra cuerpo ruinas. Frente a la calma blanca que casi toca el ojo en calma por fin ningún recuerdo. Otro paso más uno sólo él solo en la arena sin apoyo lo dará.

            Apagado abierto verdadero refugio sin salida hacia el cual desde tan lejos tras tanta falsedad. Jamás sino silencio como en la imaginación esas risas de loca esos gritos. Cabeza por el ojo en calma toda blancura en calma luz ningún recuerdo. Quimera la aurora que disipa las quimeras y el otro llamado ocaso.

            Irá él boca arriba cara al cielo reabierto sobre él las ruinas la arena la lejanía. Aire gris sin tiempo cielo tierra confundidos mismo gris que las ruinas lejanía sin fin. Volverá a ser día y noche sobre él la lejanía el aire corazón de nuevo palpitará. Verdadero refugio por fin ruinas esparcidas mismo gris que la arena.

            Frente al ojo en calma que casi toca en calma todo blancura ningún recuerdo. Jamás sino imaginado el azul llamado en poesía celeste sino en imaginación loca. Pequeño vacío gran luz cubo todo blancura caras sin traza ningún recuerdo. No fue jamás sino aire gris sin tiempo nada se mueve ni un soplo. Corazón palpitante solo en pie cuerpo pequeño cara gris rasgos invadidos dos azul claro. Luz blancura que casi toca cabeza por el ojo en calma toda su razón ningún recuerdo.

            Cuerpo pequeño mismo gris que la tierra el cielo las ruinas solo en pie. Silencio ni un soplo mismo gris en todo cielo tierra cuerpo ruinas. Apagado abierto cuatro lados derribados verdadero refugio sin salida.

            Gris ceniza cielo reflejo de la tierra reflejo del cielo. Aire gris sin tiempo cielo tierra confundidos mismo gris que las ruinas lejanía sin fin. En la arena sin apoyo otro paso más hacia la Lejanía lo dará. Volverá a ser día y noche sobre él la lejanía el aire corazón de nuevo palpitará.

            Quimera luz no fue jamás sino aire gris sin tiempo ni un ruido. Lejanía sin fin cielo tierra confundidos nada se mueve ni un soplo. Lloverá sobre él como en los días dichosos del azul la nube pasajera. Cielo gris sin nubes ni un ruido nada se mueve tierra arena gris ceniza.

            Pequeño vacío gran luz cubo todo blancura caras sin traza ningún recuerdo. Infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie mismo gris en todo cielo tierra cuerpo ruinas. Ruinas esparcidas confundidas con la arena gris ceniza refugio verdadero. Cubo verdadero refugio por fin cuatro lados sin ruido derribados. Jamás fue sino este sueño inmutable la hora que pasa. Jamás fue sino aire gris sin tiempo quimera luz que pasa.

            En cuatro derribados verdadero refugio sin salida ruinas esparcidas. Revivirá el tiempo de un paso volverá a ser día y noche sobre él la lejanía. Frente a la calma blanca que casi toca ojo en calma por fin ningún recuerdo. Cara gris dos azul claro cuerpo pequeño corazón palpitante solo en pie. Irá boca arriba cara al cielo abierto de nuevo sobre él las ruinas la arena la lejanía. Tierra arena mismo gris que el aire el cielo el cuerpo las ruinas arena fina gris ceniza. Caras sin traza que casi tocan blancura rasa ningún recuerdo.

            Corazón palpitante solo en pie cuerpo pequeño cara gris rasgos invadidos dos azul claro. Solo en pie cuerpo pequeño gris liso nada saliente algunos agujeros. Jamás sino sueño días y noches hechos de sueños de otras noches días mejores. Se moverá en la arena algo se moverá en el cielo en el aire la arena. Un paso en las ruinas la arena boca arriba hacia la lejanía lo dará. Jamás sino silencio como en la imaginación esas risas de loca esos gritos.

            Verdadero refugio por fin ruinas esparcidas mismo gris que la arena. No fue jamás sino aire gris sin tiempo nada se mueve ni un soplo. Caras blancas sin traza ojo en calma cabeza su razón ningún recuerdo. Jamás sino en sueño desvanecido pasó la hora larga breve. Cubo todo luz blancura rasa caras sin traza ningún recuerdo.

            Apagado abierto verdadero refugio sin salida hacia el que de tan lejos tras tanta falsedad. Cabeza por el ojo en calma toda blancura en calma luz ningún recuerdo. Todo bello todo nuevo como en los días dichosos reinará la desgracia. Gris ceniza a la redonda cielo tierra confundidos lejanía sin fin. Ruinas esparcidas gris ceniza a la redonda verdadero refugio por fin sin salida. Jamás sino en sueños el dulce sueño no tener más que un tiempo para hacer. Cuerpo pequeño cara gris rasgos raja y pequeños agujeros dos azul claro.

            Ruinas verdadero refugio hacia el que desde tan lejos tras tanta falsedad. Jamás sino imaginado el azul llamado en poesía celeste sino en imaginación loca. Luz blancura que casi toca cabeza por el ojo en calma toda su razón ningún recuerdo.

            Negro lento con ruina verdadero refugio cuatro lados sin ruido derribados. Cielo tierra confundidos infinito sin relieve cuerpo pequeño solo en pie. Otro paso más uno sólo él solo en la arena sin apoyo lo dará. Gris ceniza cuerpo pequeño solo en pie corazón palpitante frente a la lejanía. Luz refugio blancura rasa caras sin traza ningún recuerdo. Lejanía sin fin cielo tierra confundidos ni un ruido nada se mueve.

            Piernas un solo bloque brazos pegados a los flancos cuerpo pequeño frente a la lejanía. Verdadero refugio por fin sin salida esparcido cuatro lados sin ruido derribados. Caras sin traza blancura rasa ojo en calma por fin ningún recuerdo. Maldecirá a Dios como en los días dichosos cara al cielo abierto el chubasco pasajero. Frente al ojo en calma que casi toca en calma todo blancura ningún recuerdo.

            Cuerpo pequeño bloque pequeño corazón palpitante gris ceniza solo en pie. Cuerpo pequeño compacto gris ceniza corazón palpitante frente a la lejanía. Cuerpo pequeño bloque pequeño partes invadidas culo un solo bloque raya gris invadida. Quimera la aurora que disipa las quimeras y el otro llamado ocaso.

   (1969)

Interpretando Sin, de Samuel Beckett

¿Por qué las palabras de Sin, esas ruinas esparcidas, pero no del todo, producen un efecto de verdad? Una extrañeza que mantendremos, que dejaremos que nos trabaje. Lectura es compañía. Una extrañeza que partirá de lo que tenemos, ese no del todo esparcido, con sus repeticiones, con su vaivén sonoro. Son las palabras en ese estado de reagrupamientos sintagmáticos. Es cierto que su lectura produce un efecto musical. Pero no sólo musical. Y con eso hay que hacer, sobrellevar. Para de repente estar ahí, siendo eso de lo que se dice, no siendo más que eso de lo que se dice. Porque no es posible escuchar Sin sólo musicalmente. Es preciso entender la perturbación que lo acompaña en cada una de sus combinaciones. Entenderla nuestra.

Veremos dónde queda la razón que analiza, pero de momento analicemos. Efecto obligado de lectura cuando la puntuación queda de nuestro lado.

A partir de la repetición de sus sintagmas, que es la base compositiva de todas sus frases, los 24 párrafos que componen Sin están sometidos, internamente, cada uno, a un vaivén o a un contrapunto constante. Un vaivén sonoro y un contrapunto de sentido que provoca en el lector tal perplejidad que demanda explicación. Un reto al que se le somete, que es paralelo al que se enfrenta el protagonista del texto. Lo queramos o no, si leemos estamos ahí, en sin. Pero, ¿dónde es ahí?

El vaivén de sus sintagmas expresa una paradoja, o más bien una aporía, porque la alternancia del material apunta a algo indecidible, si bien el título mismo nos señalará cuál es la opción verdadera. Aunque no pueda apostar, el lector está obligado a apostar, entre una cosa y su contrario. ¿Cuál es la opción verdadera? La opción que se afirma negando, sin. ¿Qué decir de ella cuando su acción es barrer, y gustaría, si pudiera, de barrerse a sí misma? A ella se opone una recurrente afirmación, una afirmación que no deja de crear lo que será negado. Y tantas veces como lo hace, el texto la señalará como quimera. Esa quimera es con.

La quimera es el fruto del pensamiento, de la imaginación. La imaginación no puede ser sino loca, generadora de fantasías, de sueños. Una quimera de vida, y de todo lo que eso conlleva. Su creación es un texto que relata. Su imaginación imagina, en su paradójica muerte, para ofrecerse un relato de sí como compañía… quizás por tener todavía ese corazón palpitante, que es el elemento de emoción que bombea el texto provocando la alternancia de estados. El corazón palpitante de ese sin, de ese sujeto sin, que provoca esos sentidos, esa compañía, ese con, imaginarse un sujeto con.

Este es el corazón roto del texto, su verdad y su paradoja, un corazón roto que sin embargo late.

Estas dos posiciones, que serían en principio posibles, se expresan mediante una antítesis constante. Se podría pensar que todos los elementos del relato caen, necesariamente, bajo esta disyuntiva, por más que la verdad sea una, sin.

Por un lado estaría la posibilidad del cambio, del movimiento, del paso del tiempo, de la alternancia entre el día y la noche. Sería la posibilidad de un futuro distinto para un pasado también distinto. De una salida, de una luz, de un cielo azul, de una lluvia, de un ruido, de una huella y de una marcha hacia la lejanía. En esta opción se ha ido del blanco al gris, que es el estado actual, para terminar en un futuro negro aún por llegar. Negro lento, en retraso.

Por el otro la imposibilidad de todo esto, la ausencia de salida, de trascurrir del tiempo. Nada que no sea el actual estado gris, donde todo se confunde, hasta el cielo y la tierra. Nada que no sea este silencio es considerado cierto. No hay recuerdo de pasado, son sólo sueños, sueños de días felices, de cielo azul, de lluvia, creación vana de un registro de ecos para mantener la esperanza de paso adelante.

En este contexto espacial y temporal, aquejado de esta alternancia imposible, son descritos, con toda la precisión que parece posible, dos elementos principales, el refugio y el cuerpo de un sujeto. La veracidad de ambos no se cuestiona en ningún momento, pero ambos están sometidos al mismo proceso de devenir, si lo hubiera, o de diferentes estados, posiciones, que el conjunto espacial y temporal que los alberga.

Sin duda, el refugio es verdadero. Un verdadero refugio que es una ironía en sí misma se lo mire como se lo mire. No habiendo salida no puede ser otra cosa que verdadero, aunque sea descrito como ruinas esparcidas. Es lo que hay, las ruinas son el refugio verdadero. Las cuatro paredes se cayeron sin ruido, como efecto de la pura necesidad, precisamente para alcanzar el estado de verdadero refugio.

Esas ruinas esparcidas tienen también su vaivén, su posible quimera: el cubo. Refugio en estado de falsedad, el cubo conserva sus paredes blancas y lisas, como inmaculadas, que se derrumban en el texto una y otra vez. ¿Suficiente para pensar que sería su estadio previo? ¿O el cubo es, meramente, el fruto de la imaginación? Lo pensemos como lo pensemos, y ahí está el problema, pues es en esa necesidad de darnos esa alegría discursiva donde nos entrampamos, el cubo sirve para ofrecer internamente un nuevo contrapunto. Resultado de una posible deriva lógica desde el cubo blanco y perfecto que fue (o que es sólo en la imaginación, puesto que su recuerdo es también negado), a las ruinas actuales, sumidas en cambio en un gris perpetuo.

Y por último, el cuerpo, descrito en un devenir aparentemente opuesto al de su entorno, yendo a bloque. Pero que es el mismo que afecta a su alrededor, que ya está en el gris y la indefinición. En él todavía no, no del todo. Quedan todavía en ese cuerpo dos agujeros, los ojos, azules, y una raja, la boca, además de la raja del culo, que está en trance de desaparecer. Pareciera como si eso no nombrado, ojos, ofreciera con su color una particular resistencia. Azul. Un azul protagonista, que a diferencia del celeste del cielo, es un color verdadero. Verdadero por todo, también por ser el color de los ojos que leen el texto que se escribe. Cuando todo el resto, incluido el resto el cuerpo, está dominado por la grisura.

Este cuerpo, bloque pequeño, ofrece a su devenir, además del azul, una segunda resistencia, el latido. Ambas resistencias son verdaderas, y quizás por eso mismo creadoras de quimeras. Un vaivén del texto que también va a afectar a la posición del cuerpo. Yendo a sillar, está de pie, cara a la lejanía, pero a veces también está tumbado, boca arriba, cara al cielo. Una alternancia que aceptamos. Son posiciones posibles mientras algo pasa, o no pasa. Porque de pie, derribado. Porque derribado, de pie. Y con este cuerpo va a concluir el texto. A modo de ruina resistente, inútilmente esperanzada soñando la existencia de un paso, de una marcha hacia la lejanía, este cuerpo pequeño bloque pequeño es piedra y algo más. Un más que nace de la verdad de un menos. Un con que nace de la verdad de un sin. Que podamos pensar también este cuerpo como el avatar actual de un estado previo, no importa, esa posibilidad está señalada como quimera, como trampa de la imaginación… quizás por tener todavía esos elementos resistentes, esos innombrables ojos y ese corazón que trastoca todo con su latido, incluida la interpretación.

¿No será esta paradoja activa, este ruido hecho con el silencio, esta aspiración a una ausencia imposible, a una ausencia que no puede impedirse certificar el goteo que la acompaña, el goteo mentiroso que la acompaña, pero goteo al fin y al cabo, su verdad última?

ZM, 1 de junio de 2019