SERVICIOS PSICOTERAPÉUTICOS

Intentaremos dar respuesta a las preguntas más frecuentes que nos surgen cuando sentimos que los caminos hasta ahora emprendidos para paliar nuestro malestar se han mostrado insuficientes.

¿CUÁNDO PEDIMOS AYUDA?

El principio general es que hay que pedir ayuda cuando hay un malestar y se quiere combatir. Quererlo combatir es prueba de que nuestro deseo, aunque esté trabado por ese malestar, no ha tirado la toalla. Éste es el requisito primero para poder trabajar. Cuanto más fortalecido tengamos ese deseo, más posibilidad de no desistir ante la menor dificultad.

Con frecuencia el malestar es claramente reconocible mediante lo que llamamos síntomas. Así identificamos lo que nos pasa y aquello que queremos combatir porque se nos ha vuelto insoportable. Puede tratarse de un miedo o una fobia, de una dificultad para relacionarse, de una disfunción sexual, de problemas escolares, de problemas con la imagen corporal, etc. Pero también de otros de naturaleza difusa, como la depresión, la ansiedad, la angustia, el estrés.

Algunos afectan directamente al cuerpo, otros aparentemente no, pero todos ellos son sentidos como un obstáculo para nuestras relaciones personales, familiares, laborales, etc.

Consultamos porque los percibimos como un obstáculo al desarrollo de nuestro deseo, una piedra en el camino que desearíamos apartar.

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